Así se ensambló y/o construyó la estación espacial internacional (ISS)
Proeza de la ingeniería, es el objeto más grande enviado al espacio y costó 100.000 millones de dólares.

Ubicada en la órbita terrestre, se pensó como un centro de investigación internacional, y de hecho en su construcción y gestión participan varios países: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Japón y la Unión Europea.
La estación es el objeto más grande enviado por el ser humano al espacio. Pesa más de 400 toneladas y es tan grande como una cancha de fútbol americano. “Habría sido imposible construirla de una sola vez en la Tierra y lanzarla al espacio porque no existe ningún cohete lo suficientemente grande y poderoso para hacerlo”, explica la Agencia Espacial Europea (ESA) en su sitio web. Para solucionar este inconveniente, la estación se llevó parte por parte al espacio y allí se construyó gradualmente, en órbita, a 400 kilómetros sobre la Tierra. Ese complejo ensamblaje demandó hasta ahora 51 misiones, que se nombran con letras para referir a la agencia que la tuvo a cargo: A para la NASA, R para la rusa Roscosmos, E para la ESA europea, y la J para la japonesa JAXA.
Su construcción comenzó en noviembre de 1998 con el lanzamiento del módulo ruso Zarya. El proyecto se complicó con el accidente del shuttle Columbia de la NASA, y con la decisión del gobierno estadounidense de retirar todos sus transbordadores. El siguiente módulo en agregarse a la estación fue también ruso. Actualmente, las naves rusas Soyuz son claves para trasladar a las tripulaciones.
La estación está formada por distintos módulos, gestionados por las distintas agencias, y sigue en permanente construcción. Las caminatas son parte de ese ensamblaje permanente, y además sirven para realizar tareas de mantenimiento.
Curiosidades de la estación espacial internacional
La Estación Espacial Internacional se encuentra a 400 kilómetros sobre la superficie terrestre. Las misiones para llevar provisiones y materiales resultan muy costosas, por eso hay que aprovechar al máximo los recursos disponibles a bordo.En el espacio no hay oxígeno, pero este elemento es indispensable para vivir. En vez de llevarlo en tanques (se necesitarían muchísimos y se gastarían enseguida), se aprovechan los líquidos residuales como la orina: el oxígeno y el hidrógeno que la forman se separan mediante un proceso de electrólisis.La orina de los astronautas también se trata para convertirla en agua potable. El agua es un recurso muy escaso y tampoco puede traerse desde la Tierra en grandes cantidades.
Para ahorrar al máximo y producir los mínimos residuos, los astronautas se limpian con toallitas y utilizan ropa de usar y tirar que se cambian cada tres días. La basura se recoge en un compartimento de almacenaje y se envía de vuelta a la Tierra para no generar más basura espacial.
Por ese motivo también, la comida está envasada al vacío: para ocupar el mínimo espacio y generar el mínimo de residuos.
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